En este estudio de Hechos 6,8–7,1 vemos cómo Esteban, lleno de gracia, poder y del Espíritu Santo, fue usado por Dios no solo en el servicio práctico, sino también como testigo valiente del evangelio. Aunque sus adversarios discutían con él, no podían resistir la sabiduría y el Espíritu con que hablaba. Al no poder vencerle con argumentos, recurrieron a la calumnia, los falsos testigos y la manipulación del pueblo. Las acusaciones contra Esteban se centraban especialmente en el templo, la ley y Moisés, pero en realidad rechazaban el cumplimiento de todo ello en Cristo. Su testimonio recuerda también el rechazo que Jesús mismo sufrió ante las autoridades religiosas. Hechos 7 marca un punto decisivo: Israel recibe un testimonio claro y poderoso, pero sus líderes vuelven a resistir al Espíritu Santo. A partir de este rechazo, el evangelio comienza a expandirse con más fuerza hacia Samaria y las naciones.
Hechos-68-7.1
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